Rutinas de poder: ¿Cómo empezar y terminar tus días de la mejor manera?

Hola amigos, esta semana me gustaría hablar acerca de hábitos positivos y en algunas entradas anteriores te he contado que se necesitan entre 7 y 66 días para lograrlo, con un promedio de 21.

Pero teniendo en cuenta siempre, que dependerá del grado de complejidad del hábito que desees desarrollar y, también, si existe otro hábito negativo demasiado arraigado.

Según mi opinión, después de haber estudiado el tema por muchos años, el mejor hábito que podemos instaurar, es el de utilizar una Rutina de poder para empezar o terminar el día. Existen varios libros que hablan del tema, siendo los más famosos “El club de las 5 A.M” de Robin Sharma y “Mañanas milagrosas” de Hal Elrod, los que puedes conseguir si quisieras aprender más sobre este interesante tema, aunque solo están orientados a las rutinas matutinas y no a las rutinas vespertinas.

El línea con lo anterior, hoy he querido traer para ti, algunas actividades para que puedas desarrollar tus propias rutinas de poder. Solo es cuestión de que decidas llevarlas a cabo, pongas manos a la obra y veas los maravillosos resultados que podrías llegar obtener con ellas.

Para comenzar, te puedo contar que cuando adoptes una rutina de poder, no creas que es una secuencia fija que debes repetir cada día sin mucho que decidir. Ya que tendrás toda la libertad para agregar o quitar actividades según la disponibilidad que tengas. Trabajando con muchos de mis clientes en sesiones de Coaching orientadas a mejorar la productividad personal, me he dado cuenta, que así como pueden variar los tipos de actividades, también pueden variar las duraciones según el estado civil. Generalmente, las personas solteras tienen más tiempo para invertir en estas tareas que aquellos que están casados y tienen hijos, así que haré esa distinción al considerar un tiempo mínimo y un tiempo máximo recomendados. A continuación, te voy a mostrar una “secuencia tipo” ya sea matutina o vespertina, con actividades que podrías practicar por un tiempo, hasta que te sientas capaz de añadir algunas otras.

Rutina matutina

  • Levantarse: Te recomiendo hacerlo apenas suene el despertador, sin caer en el adictivo Snoozing, que es cuando ponemos muchas alarmas cada cierta cantidad de minutos, haciendo casi imposible dejar la cama. Puedes poner el despertador en algún lugar alejado, para que te veas en la obligación de levantarte a apagarlo, con el objetivo de que puedas pasar directamente al paso siguiente. Esto puede tomarte entre 5 y 10 minutos en algunos casos, ya que dependerá del ciclo de sueño en que te encuentres.
  • Tomar agua: Una vez te levantes, debes consumir algo de agua para poner en marcha tu organismo. Piensa que nuestro cuerpo está formado en más del 60% por agua y por lo mismo, es esencial que la consumas para que tu cuerpo comience a funcionar como corresponde. Hidratarte al empezar tu día, servirá como una manera de activar tus órganos y mejorar con ello tu capacidad de concentración. La cantidad diaria recomendada es de 35 ml por cada kilo de peso. Esta actividad no debería tomar más de 5 minutos.
  • Meditar: La primera actividad que deberías hacer en la mañana es meditar, que mejorará tu concentración y ayudará a reducir tus niveles de estrés mientras transcurre el día. Según algunos estudios, el hecho de meditar por más de 8 semanas seguidas, puede ayudar a reducir el tamaño de tu amígdala cerebral. Parte del cerebro que se ve involucrada en momentos de exigencia y tensión, actuando como un termómetro emocional capaz de disparar el mecanismo de ataque, huida o parálisis según sea el caso. Cuando no tienes la capacidad de regular los efectos negativos del estrés, te conviertes en la presa perfecta para sufrir un “secuestro emocional”, reaccionando exageradamente ante cualquier estímulo externo por muy pequeño que este sea. Se recomienda realizar esta actividad entre 10 y 30 minutos.
  • Hacer ejercicio: No hay nada más importante que realizar algún tipo de actividad física a lo menos 3 veces por semana y por un tiempo no inferior a 30 minutos. Aquí lo dejo bajo tu criterio, ya que conozco personas que optan desde una caminata suave, hasta el más duro de los entrenamientos. Lo importante es ser consistente en la práctica, ya que te aportará muchos beneficios, como regular tu estado de ánimo, mejorar tu capacidad aeróbica, reforzar tu musculatura, ayudar a regular tu temperatura corporal, activar tu sistema inmunológico, entre muchos otros.
  • Ducharse: Después del ejercicio, por supuesto que debe venir una merecida ducha. Te recomiendo que lo hagas de forma consciente, aprovecha esta instancia para continuar con tu práctica del estado presente. Activa tus sentidos sintiendo la temperatura del agua, el olor al jabón, poniendo atención a los sonidos y controlando tu respiración. Esta actividad puede tomar de 10 a 15 minutos.
  • Estudiar: Una vez te hayas vestido, puedes pasar al estudio de algún tema interesante. Puedes leer algunas páginas de un libro, leer un artículo, ver un vídeo educativo, aprender nuevas palabras, practicar algún idioma, escribir sobre algún tema, existen muchas cosas que podrías aprovechar de hacer aquí. Yo me he propuesto como meta personal, desarrollar dos nuevos talentos por semestre. Esta actividad debería durar entre 15 y 30 minutos.
  • Planificar: Realizado el proceso de autoeducación proactiva, llegó el momento de planificar como será tu día. Aquí tendrás la oportunidad de convertirte en protagonista de tu propia vida, ya que serás quien haga que las cosas pasen y no alguien a quien le pasan cosas. Establece las tres actividades más importantes que deberás llevar a cabo para agregar valor a tu jornada, independiente de que existan otras menos importantes. Determina cuales son las actividades que te pagan el día y no te vayas a la cama por la noche sin antes haberlas completado. Verás como poco a poco tu vida comienza a cambiar para mejor. Esto puede tomar entre 10 y 15 minutos.
  • Desayunar: La última actividad antes de entrar a tu jornada tradicional es comer para recuperarte después de una exigente rutina. Así como te dije al principio que tomar agua es importante, consumir alimento igual es esencial y mejor si es en base a una alimentación saludable, ya que te permitirá mantener tus niveles de energía en estado óptimo durante el día, manteniendo la concentración en aquellas acciones importantes. Al igual como te recomendé hacerlo en la ducha, debes realizar esta actividad de manera consciente, procurando activar los sentidos del gusto, el tacto y el olfato, para que puedas disfrutar al máximo de tu deliciosa comida. El desayuno debería durar entre 15 y 30 minutos.

Como puedes ver, una rutina matutina puede variar su duración total entre 90 y 150 minutos más o menos.

Para aquellas personas que tienen obligaciones familiares les parecerá más lógico, ya que en algunos casos, también tendrán que preocuparse de despertar y preparar a los niños para el colegio, lo que reducirá el tiempo que puedan dedicar a cada una de las actividades. Aún así, puede traer tremendos beneficios a quienes las practican.

Rutina vespertina

Dentro de las actividades que puedes desarrollar durante  una rutina vespertina, están la meditación, hacer ejercicio, estudiar y planificar el día siguiente (si no lo puedes hacer en la mañana). Además, podrías agregar el una evaluación de tu jornada, identificando cuál fue la mayor ganancia del día, cuál fue la mayor dificultad que tuviste, cuál fue tu mayor aprendizaje y también reflexionar sobre tres cosas por lo que deberías dar gracias.

Este último hábito es muy importante para ayudarte a ser consciente de aquellas cosas que van bien y mal en tu vida, dándote la posibilidad de hacer cambios si lo consideras necesario. Para ello, te invito para que a partir de hoy lleves una libreta donde puedas anotar tu evaluación del día, hazlo por un mes seguido y sorpréndete con lo que sucede. Ganarás mucho enfoque y tu voluntad mejorará sustancialmente.

Para finalizar, te puedo decir que acompañes tus rutinas con algo llamado “listas de poder”, que son un repertorio de todas esas canciones que más disfrutas y que pueden acompañarte en este proceso de crecimiento personal. Aprovechando la existencia de tecnologías como Spotify, puedes crear una lista con tus 100 canciones favoritas, la que puedes ir actualizando según estimes conveniente.

Espero que esta entrada sea de ayuda para aclarar algo más  una de las tendencias mundiales de los últimos años y que esta siendo practicado por mandatarios, empresarios, deportistas y celebridades de todo el planeta. Que tengas una excelente semana. Nos vemos en la próxima entrada.

Extracto:

https://www.guioteca.com/crecimiento-personal/rutinas-de-poder-como-empezar-y-terminar-tus-dias-de-la-mejor-manera/

Los 10 hábitos de la empatía

Aunque existen personas que por su naturaleza son empáticas, según los especialistas en comunicación, esta habilidad se puede educar y desarrollar poniendo en práctica los siguientes 10 hábitos:

1. Escuchar sin pantallas mentales. Uno de los obstáculos para comprender a los demás es que les interrumpimos constantemente mientras están hablando. Incluso aunque estemos en silencio, eso no significa que estemos escuchando, ya que si ponemos entre nuestro interlocutor y nosotros pantallas mentales —opiniones, prejuicios. o expectativas no lograremos una verdadera comunicación.

2. No hay que dar consejos que no nos han pedido. Aun que es una costumbre muy arraigada, cuando alguien se está sincerando no debemos juzgarlo o decirle lo que debe hacer, a menos que nos lo haya pedido expresamente. Esta actitud puede ser interpretada como prepotencia, ya que parte de la presunción de que estamos más capacitados para decidir que la otra persona.

3. Preguntar con delicadeza. Un detonante de la empatía es interesarse por el mundo del otro sin que por ello se sienta invadido. Si escuchamos con atención, sabremos cuál es el mejor momento para hacer una pregunta que nos permita ahondar en el tema.

4. Expresar los propios sentimientos. La comunicación de calidad es siempre bidireccional. Para que se dé un clima de confianza y complicidad, ambas personas deben poner las cartas sobre la mesa. Al sinceramos con nuestro interlocutor le estamos invitando sutilmente a abrirse.

5. Demostrar afecto. No se trata de fingir algo que no sentimos, sino de mostrar una actitud cálida y cariñosa para facilitar el intercambio de opiniones y sentimientos. Sin embargo, debemos huir de actitudes paternalistas que creen desequilibrio entre las personas.

6. Cultivar la paciencia. Una aproximación inoportuna o precipitada puede coartar a la otra persona, cuyo ritmo puede ser diferente al nuestro. El amor necesita tanto de la pasión como de la paciencia.

7. Indulgencia con los demás. Sacar a relucir los fallos ajenos dinamita la comunicación. En los cursos de inteligencia emocional suele ponerse el ejemplo del conferenciante al que alguien hace el comentario: «Tiene usted una mancha en la camisa», con lo que se rompe el clima de buena comunicación para centrarse en un detalle negativo. Debemos cuidar de que las personas que nos rodean se sientan cómodas y relajadas.

8. Ser conscientes del lenguaje no verbal. Hay pequeños gestos corporales que nos aportan una información muy valiosa sobre el humor y ánimo del otro. Un signo de impaciencia o irritación, por ejemplo, nos comunica que estamos importunando a la otra persona. Leer estos avisos sutiles nos permite rectificar.

9. Educar la mirada para ver siempre el lado positivo de todo. Una actitud pesimista —sobre todo cuando se refiere a los planes e ilusiones del otro— socava la confianza, ya que nuestra presencia será vista como una amenaza. Para lograr una relación más fértil y próxima, debemos poner énfasis en los aspectos que nos unen al otro en lugar de insistir en las posibles diferencias.

10. Asumir la culpa. Los expertos en gestión de conflictos recomiendan que, ante una situación interpersonal difícil, la persona con más empatía debe abrir una brecha cargando con parte de la culpa, incluso aunque no la tenga. Esta estrategia sirve para que el otro deje de estar a la defensiva y reconozca sus propios errores. Aceptar que somos imperfectos humaniza la relación y rompe la rigidez que genera la tensión.

Extracto de  libro: «No te rindas» de Enrique Rojas.

Nos vemos en una próxima entrada, que estén muy bien…

EL espejo social

Hoy hablaremos de un tema muy interesante y muy complejo de entender, pero extremadamente útil. Se trata del «espejo social», de qué estamos hablando? te preguntarás.

El espejo social es la imagen que reflejan los demás de ti o la imagen que proyectas en los demás. Este puede ser usado de dos formas, una positiva y otra negativa.

La positiva es como referencia externa, para reconocer y cambiar aquellos aspectos de tu comportamiento que ayudarán en tu camino para alcanzar tus metas.

La referencia externa se puede usar para saber si lo que estás haciendo hoy en día es coherente con la respuesta que quieres lograr.

Recordando siempre que la imagen que quieras proyectar parte en tu mente. Si piensas en abundancia entonces eso reflejarás, si piensas en positivo, entonces reflejarás en positivo, funciona tanto para lo bueno como para lo malo, por eso es una excelente guía.

La negativa es como refuerzo interno, para fundar aquellos juicios que los demás tienen de ti, basados en su propia experiencia y paradigmas.

El refuerzo interno se manifiesta muchas veces en la infancia y también en el trabajo, nos creemos la historia de que no tenemos dedos para el piano para algunas cosas, que somos de una determinada forma, llegando en casos extremos a convertirse en «Bullying» o «Mobbing».

Finalmente esta imagen se queda en nuestra mente y se transforma en un juicio fundado por nosotros mismos con datos recibidos por el espejo social, que puede acabar con nuestras proyecciones de alcanzar nuestras metas. Incluso antes de comenzar escuchamos en nuestra mente los conocidos «no soy capaz», «no podré hacerlo», «no tengo los conocimientos», «no lo merezco, «otros son mejores que yo», que terminan por coartar cualquier posibilidad de acción.

Espero que te haya gustado y te pido que a partir de hoy pongas atención a tu propio espejo social, pero por favor úsalo como referencia externa y procura que lo tu pienses de ti sea más importante que lo que los demás piensen otros de ti.

«Estamos acostumbrados a buscar la aprobación en los demás, sin saber que la aprobación comienza en nosotros»

Que tengan un excelente día y nos vemos para la próxima.

Un gran abrazo… 😀 😀 😀

El camino hacia el «Crecimiento Personal»

Hola amigos, en el último tiempo, muchas personas me han contactado para saber más sobre Desarrollo Personal y su significado, quisiera hacerlo a través de este cuento que leí una vez en el Libro «El camino del Líder» de David Fischman.

«Se cuenta que una vez un joven, aburrido de ir por la vida sin encontrarle sentido, le comunicó a su padre, que quería iniciar el camino para desarrollarse y ser una mejor persona, preguntándole como podía lograrlo.

El padre le respondió que lo primero que tenía que hacer era ser consciente de sus conductas, que cada vez que sintiera que había ofendido o hecho daño a una persona, clavara un clavo en la cerca de la casa.

El hijo aceptó el desafío y empezó a tomar mayor consciencia de sus actos.

Siguiendo el consejo de su padre, comenzó a clavar un clavo cada vez que sentía que hacía daño, maltrataba a las personas o no las respetaba.

Luego de un tiempo el hijo dejó de poner clavos en la cerca, debido a que ya era consciente de su forma de actuar, se relacionaba mejor y evitaba entrar en conflictos, aprendiendo formas de plantear su punto de vista sin pelear ni discutir.

Entonces preguntó a su padre: ¿y ahora qué hago?

El padre respondió que ahora por cada acto de bien y servicio que realizase, sacase un clavo de los que estaban en la cerca.

El hijo nuevamente aceptó el reto y comenzó, poco a poco, a sacar los clavos.

Pasado un tiempo, ya estaba despierto, era consciente y además se dedicaba a ayudar a las personas.

En pocas semanas logró sacar todos los clavos de la cerca.

Muy contento se acercó donde su padre, quizás con un poco de soberbia y le dijo: ¡he terminado! ¡Logré sacar todos los clavos!

Finalmente he aprendido a ser una mejor persona, sin embargo, acto seguido le asaltó una duda: ¿ahora qué hago con todos los agujeros que dejaron los clavos en la cerca?

El padre le respondió:


No los toques, están allí para recordarte por siempre, que en tu camino de aprendizaje dejaste una huella de dolor en la gente y que gracias a su entrega, comprensión y colaboración, hoy puedes ser la persona que eres.


Desde ese momento el joven entendió el mensaje de su padre, que todo se resumía a como se relacionaba consigo mismo y con los demás, eso lo llevo a tomar mejores decisiones y a ser más comprensivo, ayudándolo en su camino de crecimiento personal«

Como podrás darte cuenta a través de esta pequeña historia, si quieres mejorar y crecer, primero debes ser consciente de lo que sucede en tu interior y después mejorar en tu relación con los demás.

El crecimiento o desarrollo personal te lleva a un proceso de transformación interior que pasa por la dependencia; que es la etapa en la que se encuentra la mayoría de las personas, es cuando eres controlado por tus impulsos y tus respuestas dependen de circunstancias externas a ti, algunas personas se convierten en verdaderas «víctimas»,  entrando en una dinámica donde constantemente culpan a otros, se justifican y se quejan.

Luego pasando por la independencia; donde llegas a ser consciente de que tu eres responsable de tus acciones y por lo tanto no reaccionas a estímulos externos de forma inmediata, ya que comprendes que tienes la responsabilidad y voluntad interior de elegir tu respuesta. Eres capaz de observar tus procesos internos de pensamientos y toma de decisiones.

Finalmente se llega hasta la interdependencia; que es el momento donde tomas consciencia de tu forma de relacionarte con otras personas en busca de resultados que están por sobre las metas individuales, llegando a algo llamado la «tercera alternativa», donde eres capaz de ver y aceptar otros puntos de vista, generando nuevas posibilidades de acción ante los desafíos de la vida.

Quiero aprovechar la oportunidad para dar las Gracias a todas las marcas que he dejado en «mi cerca», ya que están ahí para recordarme la manera en que he aprendido lo que hasta ahora sé y son el reflejo del camino de aprendizaje que sigo recorriendo hasta el día de hoy.

Ten en cuenta que vivimos en una realidad interdependiente, por lo que es muy difícil que dejemos de relacionarnos con otros. Así que la invitación es a reflexionar acerca de cómo has y cómo estás haciendo las cosas en este preciso momento. ¿Cuantos clavos tienes en tu cerca?