Un cuento Samurai sobre la Asertividad

Hola amigos, nos encontramos hoy nuevamente para revisar esta entrada donde hablaremos acerca de la asertividad, que se define como:

La capacidad para expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento

Como es costumbre en algunas de estas entradas, lo haré por medio de una historia de Samurai, espero que te guste y que sirva para darte cuenta que tan asertivo estás siendo en tus relaciones cotidianas.

“Cuenta la leyenda que en una lejana comarca del Japón, existió un Daimio o Señor feudal, famoso por su destreza en el arte de la flecha.

Su fama perduró por muchos años, ya que acostumbraba a decapitar a quienes perdían con él en competencia y es por eso que ya nadie se atrevía a retarlo.

Un día, un Samurai de la comarca de Bushido, curioso por la fama de este Daimio, decidió emprender un viaje para conocerlo y aprender más sobre su técnica.

Al llegar a la comarca de Satsuma, fue inmediatamente recibido por la guardia personal de palacio, les contó que no venía en busca de combate ni competencia, solo quería entrevistarse con el Daimio para presentarle sus respetos.

De esta forma fue recibido y se celebró una cena en su honor, ya que pocos Samurai se atrevían a poner siquiera un pie esta comarca por la reputación que tenía su Señor feudal.

Estando en el banquete, el Samurai, le preguntó al Daimio, acerca de su técnica para ser tan preciso con el arco y la flecha.

El Daimio le contó sobre su inicio y entrenamiento en el arte del Kyudo y Kyujutsu desde pequeño y de cómo había participado de importantes batallas durante la guerra.

Fue en esas circunstancias donde pulió su técnica y posteriormente fue ganando duelos y torneos de los Shogunatos, alcanzando una importante reputación en todo Japón, pero sin duda, esta reputación creció aún más, desde el momento que asumió el puesto de Daimio de la comarca de Satsuma, ya que fue ahí donde empezó a utilizar una técnica nueva.

El Samurai se mostró interesado en esa nueva técnica, así que le pidió que le contará más acerca de ella.

El Daimio le dijo; después de tantos años de competir con otros en largas competencias, decidí que las cosas serían distintas ahora que era el Señor de la comarca; mira mejor te mostraré como lo hago.

Tomó un arco y una flecha, tenso la lienza apuntando a cualquier lado y disparó sin mirar.

El tiro fue a dar en una pared a unos 60 metros de donde estaban sentados, inmediatamente aparecieron los súbditos con pinceles y pintura y comenzaron a pintar un blanco alrededor de la flecha.

El Daimio entonces dijo;  yo disparo donde sea y la flecha da en cualquier lugar, ellos se encargan de pintar un blanco alrededor, si alguien cuestiona o pone en duda mi puntería, entonces le mando a cortar la cabeza” 

Lo que acabo de relatar en el cuento es algo parecido a lo que sucede en algunas organizaciones donde existe un estilo de liderazgo autoritario.

Las personas dejan de lado su asertividad, actuando de forma pasiva y dedicándose solo a celebrar las instrucciones de sus jefaturas, significando en algunos casos pérdidas importantes por malas decisiones, a pesar de que muchos pensaban que no era bueno hacerlo de esa forma.

Se mantiene una política del terror donde es mal visto cuestionar las decisiones de los rangos más altos y proponer otras ideas, si alguien insiste en dar soluciones diferentes, es despedido, reforzando el temor de los demás.

Todo queda resumido en una dinámica de elogiar y celebrar las grandes ideas del jefe, actuando igual que los súbditos del Daimio, pintando blancos alrededor de flechas disparadas al azar.

Yo disparo donde sea, mis súbditos se encargan de pintar un blanco alrededor, si alguien cuestiona o pone en duda mi puntería, entonces le mando a cortar la cabeza

Es aquí donde la asertividad se convierte en una herramienta importantísima a la hora de relacionarnos con nuestros jefes y nuestros pares, ya que sabremos la mejor forma de plantear puntos de vista que pueden ser contrarios, sin ofender, ni atentar contra la individualidad de la otra persona, pudiendo negociar nuevas acciones.

Ahora viene la pregunta, puede que en estos momentos seas jefe o subordinado, por eso te invito a responder lo siguiente:

¿Estás actuando como el Daimio o sus súbditos?

Espero que estén muy bien, nos vemos en la próxima entrada.

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